sábado, 30 de agosto de 2014

"MENOS MINDFULNESS Y MÁS SANTA TERESA"

Hace unas semanas me comentaba el Catedrático de Psicología Antonio Capafons que a veces dice a sus alumnos, en clase, la frase: “Menos Mindfulness y más Santa Teresa”. 

Conecté con esa frase porque en diversas ocasiones también he querido decir lo mismo y no me ha salido decirlo tan claro y sintético como lo dice Antonio Capafons.

Me pareció muy provocadora y estimulante esta forma de decirlo, en unos momentos en los que el Mindfulness está de moda, entre los psicólogos y psiquiatras que se consideran modernos y entre muchos pacientes que tratan de aliviar sus ansiedades y angustias, con ese método. Por otra parte, la mayoría de los psicólogos y psiquiatras saben algo de Mindfulness, pero no saben nada, o muy poco, acerca de Santa Teresa. Por ejemplo, muy poca gente sabe que Santa Teresa desarrolló un método de oración, con elementos que se pueden considerar cercanos a algunos métodos de meditación orientales, con las diferencias que tienen que ver con su propia tradición religiosa. Para ella su método de oración está insertado en un camino cristiano comprometido con la Verdad, con una entrega a los demás, con el Amor, con la unión con Dios y con una profunda búsqueda de sí misma.

Sin descartar que el Mindfulness tendrá su utilidad, me parece lamentable que se use a la ligera, ofreciéndose como un método de meditación que parece la panacea para las neurosis modernas y como un producto más de consumo, que vale para casi todo:  para empleados estresados (para que no se quejen en sus trabajos), para amas de casa en apuros, para personas angustiadas o deprimidas, etc. Y para colmo es muchas veces aplicado por personas que desconocen completamente el origen de este método (viene del Vipassana, que está dentro del Budismo). Escuché una vez a alguien que decía que puede ser un tanto insultante desconectar la meditación de su origen, en el que tiene una determinada finalidad, para obtener unos beneficios prácticos, que no tienen que ver con el sentido original del método, y que encima se le cambie el nombre original de meditación por un término americano.  Estoy de acuerdo.

Pero vuelvo al tema. ¿Por qué quiero reflexionar sobre esa sugerencia de más Santa Teresa y menos Mindfulness

Trataré de explicarlo.

Empiezo describiendo sucintamente que el Mindfulness consiste en prestar atención, sin emitir juicios, a las sensaciones, percepciones, pensamientos, y cualquier cosa que pase por la consciencia. El observar los fenómenos psíquicos sin juzgarlos, permite ir tomando distancia de experiencias subjetivas, que se acaban manejando con una mayor objetividad (como pensamientos angustiosos, negativos, etc.) y por lo tanto teniendo un mayor autocontrol emocional. La práctica es importante centrarla en el momento presente, en el aquí y ahora, buscando una dimensión de silencio interior. He visto en alguna práctica de Mindfulness que también se hacen sugestiones positivas como "me siento bien", "me siento tranquilo", etc. El tener “éxito” con el Mindfulness depende fundamentalmente de dedicar tiempo a  la práctica, de hacer bien la técnica y de empeñarse en ello. Es del propio meditador del quien parece provenir el resultado.

La oración contemplativa de Santa Teresa (que también intentaré explicar resumidamente) consiste en abrirse a la presencia y a la acción de Dios desde una actitud humilde, en silencio. Mediante su práctica se busca entrar en los “sentidos interiores” desconectando de los exteriores (una diferencia importante con el Mindfulness). Se busca silenciar cuerpo y mente, silenciar los ruidos interiores y exteriores, para estar en silencio ante una realidad trascendente (Dios). Parte del proceso implica despojarnos del propio yo, del egoísmo, el egocentrismo y la vanidad, desde la humildad. El yo no es el que manda, sino que mantiene una actitud pasiva de escucha en la que, desde la humildad, se acepta que no se puede controlar la acción de Dios. No es el ego quién decide qué va a pasar sino que hay un desprendimiento de sí mismo. Parece ser que esa acción, por sí misma, es transformante para quién practica la oración contemplativa (aunque uno no controlar la acción de Dios).

Dice Santa Teresa que entremos en la oración porque tenemos “al Emperador del cielo y de la tierra en tu casa… no ha menestar alas para ir a buscarle, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí”.
Hay una parte de recogimiento porque recoge las potencias del alma (voluntad, entendimiento, memoria) y se entra dentro de sí con para encontrar a Dios. Su práctica va mucho más allá de ser una mera técnica de autocontrol psicológico, aunque ese autocontros sea necesario para entrar en silencio en el mundo interior.

En esta práctica buscar a Dios en el silencio depende del que ora, recibir el don de la contemplación depende de Dios. Como dice ella misma: "Es ya cosa sobrenatural ... que no la podemos procurar nosotros por diligencias que hagamos". 

Vemos en ella, repetidamente, una actitud de humildad.

Es interesante que se considera que la efectividad de la oración contemplativa se descubre por el efecto espiritual que produce: mayor capacidad de amar a otros, humildad, autoconocimiento, crecimiento en virtudes, desapego de lo material, entrega a Dios, aumento en los frutos del Espíritu, etc.

Y por supuesto un serio y auténtico conocimiento de uno mismo, que termina siendo la base del realismo en la vida, de la aceptación de sí y de la humildad. Sin caer en el peligro de un idealismo o de un egocentrismo que se construya fuera de la base de lo que es uno mismo, como me comenta Francisco Javier Sancho, director de la Universidad de la Mística de Ávila y sacerdote carmelita.

Con respecto a Santa Teresa y su oración contemplativa me parece importante señalar que no es necesario pertenecer a su misma religión, para enriquecerse con su propuesta de contemplación unida a una determinada forma de vivir, conectada con valores humanos y espirituales que construyen la vida. También es muy enriquecedor darnos cuenta de que la contemplación que ella nos propone es un método muy cercano a otras formas de meditación, que además es de aquí al lado (de Ávila), y que puede enriquecer nuestra forma de vivir en nuestra vida cotidiana. Pues la apertura a la realidad con humildad, amor, respeto, silencio y la mirada hacia el interior, ¿no podrían hacernos bien a muchos? No obstante, no podemos separar su camino y su tradición de su obra y no podemos extraer cuatro pautas teresianas al modo Mindfulness, para generar otro producto de consumo para ejecutivos estresados.

Volviendo al Mindfulness su efectividad se mide por: un mayor autocontrol, un mejor centramiento en el momento presente,una  actitud interna más positiva, un mirar con distancia emociones y el eludir pensamientos desagradables, un mejor manejo del estrés, tener menor ansiedad, etc. Se habla algo de estados mentales buenos (y eso que primero dicen que no hay que juzgar...) Pero ¿Por qué no se habla de humildad, amor, desapego? Si nos vamos a los orígenes del Mindfulness veremos que en el Budismo la práctica de la meditación va ligada a un comportamiento ético, a la compasión y a un compromiso con el camino espiritual. En el Mindfulness no veo esto, e incluso veo un cierto riesgo de mal uso, de simplificación, de fomentar el egocentrismo, la vanidad, el ensimismamiento y de una cierta desconexión de las emociones, con el consiguiente riesgo de falta de empatía hacia las emociones o el sufrimiento ajeno. Algunos estudiosos del tema ya están identificando estas reacciones.

Aunque haya alguna semejanza entre esto que llaman Mindfulness y la oración contemplativa de Santa Teresa, como es el trabajo con la atención (aunque la atención se ponga en lugares y objetivos diferentes, en el primer caso al servicio del yo y en el segundo al servicio de algo que le trasciende a uno y a los demás), el autocontrol emocional y el silencio, me parece que lo que aporta la contemplación teresiana es humanamente más enriquecedor. Esto no quiere decir que hay que descartar el Mindfulness, dado que hay personas que sienten alivio a sus dolencias psíquicas mediante su uso. Más bien me parece que la reflexión debe ir en la dirección de hasta que punto no estamos pervirtiendo una práctica como el Mindfulness al descontextualizarlo de sus raíces (el Budismo) y al alejarlo de un marco de vida más amplio y humano. Además, aún más importante me parece, que ser conscientes de los propios caminos de “meditación” que existen en nuestra propia cultura, puede enriquecer nuestra perspectiva e incluso nuestra propia práctica de meditación y/o de oración. A lo que añado, que me parece que todas las vivencias de Santa Teresa, y todas sus propuestas, a las que se han adherido numerosas personas a lo largo de los siglos, dan frutos mucho más interesantes que todo el regimiento de meditadores Mindfulness que proliferan por todas partes. Desde los monasterios que ella fundó para volver a un cristianismo más auténtico hasta todas las personas que se han visto inspirada por ellas (dentro y fuera de las diferentes tradiciones), por no hablar de toda la obra educativa teresiana, San Juan de la Cruz y su obra y otros grandes como Edith Stein y su pensamiento filosófico. Aparte de los efectos que ya he señalado líneas más arriba que puede tener la oración contemplativa: mayor capacidad de amar a otros, humildad, autoconocimiento, crecimiento en virtudes, desapego de lo material, entrega a Dios, aumento en los frutos del Espíritu, etc.


Aclaro que estas reflexiones no pretenden ser una revisión exhaustiva del Mindfulness ni de la contemplación Teresiana. No son más que una invitación a la reflexión y a la profundización en lo que son las prácticas de contemplación y meditación. Cualquier corrección, sugerencia u opinión será bienvenida. Todo estos temas darían para mucho más... 

14 comentarios:

Juan dijo...

La Literalización es un fenómeno que afecta a las sociedades modernas laicas, pues excluye todo lo que no sea objetiva-ble, por tanto como un ejemplo de tantos,la meditación espiritual cuando se litera-liza se transforma en simplemente una técnica meditativa, o espiritualidad ateistica en el caso del Budismo, y Zen en su vertiente no religiosa que es lo que tamiza cuando llega a occidente.

El vídeo de la literalización mato a la radio del Alma.

Un abrazo Maribel

Juan Manuel

Anónimo dijo...

¿y porqué no
Más atención Plena y más Teresa de Jesús?
o Mas Atención plena y más Juan de la Cruz
o Más Atención plena y más Rumi?
en definitiva ¿porqué no Más Atención plena y más Jesús de Nazaret?...
No estaría poco contenta Teresa de Jesús si alguno de sus confesores o personas con las que trataba su oración le hubieran explicado cómo observar a "la loca de la casa"
La humildad es (como bien decía) andar en verdad y la verdad no es reduccionista sino inclusiva.
Parce que defender algo más que otro es como decir esto es lo único o lo mejor, en la espiritualidad no hay experiencias mejores que otras, ni caminos mejores que otros como sabemos:
"caminante no hay camino se hace camino alandar.."

Maribel Rodríguez dijo...

Anónimo, estoy de acuerdo en que nos podemos enriquecer con diferentes perspectivas. Pero en el caso de Santa Teresa, no podemos compatibilizar (en ciertos grados de contemplación), la atención Plena con su contemplación. Por ejemplo la contemplación teresiana implica retirar la atención de los "sentidos exteriores" para adentrarse en el mundo interior. No obstante, en un primer momento, antes de la contemplación se podría hacer algo de atención Plena.

Totalmente de acuerdo en que es mejor ser inclusivo que reduccionistas, pero no todo es integrable ni compatible. Antes hay que definir de qué marco de referencia partimos.

Y si lees con atención mi texto en ningún momento he dicho que esto sea lo único ni lo mejor. Me he centrado en la idea de partida como provocación a la reflexión. Una idea que sobre todo reivindica la importancia de los propios caminos espirituales occidentales (muy olvidados).

Por otra parte, la atención plena no necesariamente es espiritual y ya digo en el texto que mi crítica es la separación de esa práctica de otros aspectos de la vida (como una determinada actitud ética), el separarlo del contexto Budista, sin tener en cuenta que forma parte de un conjunto de elementos, me parece que puede empobrecer la atención plena.

A la vez he señalado que no descarto en absoluto su utilidad.

Y sí que hay experiencias mejores que otras en espiritualidad, según para quién, en qué momento, en qué cultura, desde qué perspectiva, etc. No vale lo mismo para todos, no sirven las versiones light y descafeinadas, no sirve el by pass espiritual, etc. Lo que no quita que en todas las tradiciones haya elementos válidos y auténticos. Y obviamente, en este tema, nadie ha de creerse en posesión de la verdad, aunque prefiera un camino a otro.

Muchas gracias por los comentarios.

Juan dijo...

El hecho diferencial es que se ha restablecido lo que se ha dado en llamar "La Catástrofe Metafísica". Fue cuando la Iglesia católica se negó aceptar que dentro de cada ser yace un espíritu santo individual o Guru interior, con linea directa al Pleroma, quedando por tanto la Iglesia por como único intermediario con certificado de calidad Iso, mas sus procedimientos místicos adjuntos.

El descubrimiento de esta posibilidad abierta e individual, exportada desde Oriente, a traves de personajes como por ejemplo J.Krisnamuti, ha sido como una válvula de escape ante el dominio eclesial siempre tan vinculado al poder político.

Es una espiritualidad de estar por casa, light si se gusta denominarlo, pero que hace sentir a la gente mas cerca de Dios que estando con la Virgen del Pilar.

Y sí, es un by_pass, lo es pero a la Iglesia católica y por ende a sus místicos.

Saluditos

Anónimo dijo...

Hace algún tiempo que no visito tu blog. Parece ser que tu espiritaualida va madurando. Me alegro mucho.

Menos mindfulness y más santa Teresa (aunque no es preciso referirse únicamente a la religión católica).

Otro Anónimo.

Belén Jiménez Psiquiatra y Terapeuta Humanista dijo...

Querida Maribel I
Me alegra haber descubierto que Santa Teresa desarrolló un método de oración que pueda serle útil para alguno de mis pacientes católicos.
Lo que no entiendo es la asociación de la práctica del Mindfulness con “considerarse moderno”, en mi caso practicar y enseñar MF como modo de ser y estar en la vida me ha traído, como persona, serenidad y una mejor manera de gestionar mis procesos internos, y como psiquiatra y terapeuta, ha facilitado el trabajo en consulta, al ser los pacientes más conscientes de sus emociones , de sus patrones de pensamiento limitantes y de sus automatismos a la hora de reaccionar (que no responder) a sus conflictos vitales, acompañándoles yo desde esa lucidez a su procesamiento.
Entiendo que asocias ¨moderno¨ a que efectivamente , el Mindfulness lo conocemos en occidente desde hace poco, desde el SXX, y muchos no practicamos ninguna meditación, ni tradición oriental, ni, en mi caso, una religión (que es una de las bondades del Mindfulness, es compatible con cualquier religión).Otra cosa es que MF sí suponga un posicionamiento ético ante la vida: el bienestar universal, y como decía Buda, la erradicación del sufrimiento humano, por lo que su uso para mejorar la concentración y eficacia de actividades, como la de un francotirador, se contradice con la ética y marco compasivo del que proviene el MF.
Porque MF no busca nada en concreto, no persigue ningún propósito, no pretende llegar a un estado mental concreto ni a relajarse, simplemente nos facilita tomar conciencia de las percepciones que no sabemos qué supondrán, nos facilita el “darnos cuenta”…con la incertidumbre de qué pasará. Otra cosa es que practicarla tenga sus consecuencias, como lo anteriormente mencionado: conseguir la serenidad, elaborar los procesos internos, desarrollar nuevas formas de actuar, mayor concentración, mejor gestión emocional… por lo que intencionalmente podamos quererla practicar o enseñar para conseguir estos propósitos.
MF no es un tipo de meditación, es un estado de consciencia al que se llega por muchos caminos , entre ellos la meditación (vipassana es de la que proviene, pero desde muchos otros tipos de meditación, como la contemplación teresiana de la que hablas, también se llega), por la práctica de los componentes del MF (fundamentalmente atención, curiosidad, apertura, aceptación y compasión), y de forma innata, porque la capacidad de llegar a la conciencia plena, es universal e inherente a la naturaleza humana.

Belén Jiménez Psiquiatra y Terapeuta Humanista dijo...

Querida Maribel II
Aunque lo ideal es integrar MF como modo de ser en el mundo (MF formal o rasgo de la personalidad), MF se puede practicar realizando una actividad concreta (Informal o estado de la personalidad),generando una mejora en la calidad de vida que obviamente no es suficiente si la persona presenta , no ya patología psiquiátrica, sino otras dificultades que se beneficiarían de una terapia psicológica o psicofarmacológica. No se vende como la panacea a las neurosis , sino como una “herramienta “ más que facilite restaurar el equilibrio interno.
Dices que sirve para “para empleados estresados (para que no se quejen en sus trabajos)”, con lo que no estoy de acuerdo: la finalidad no es que no se quejen de sus trabajos, sino que sean conscientes de su vivencia del trabajo, y que gestionen su malestar para poder tomar una decisión sobre su trabajo: mantenerlo con cambios, modificar su dedicación al mismo, abrirse a alternativas si no sienten satisfacción, darse cuenta si su gestión estresada proviene de un rechazo al trabajo en si (¿quizás por una historia previa de sometimiento a un deseo ajeno?), etc…¡hay tantas variables de actuación única para cada persona, que el MF sólo facilita el “despertar “ de la persona a lo que siente y piensa para que actúe en coherencia interna!
Yo no he leído nunca que el MF se combine con sugestiones positivas (no es directivo, no busca introducir creencias artificiales), MF no busca el autocontrol, sino que una consecuencia de su práctica es la regulación emocional , permitiendo que pensamientos y sentimientos, tanto agradables como desagradables, hagan primero impacto para luego dejarlos marchar (no controlarlos, evitarlos, reprimirlos ni ignorarlos).
Por suerte se empieza a dar a conocer a los niños MF en las escuelas, ¡cuánta patología pienso que se puede evitar así de adultos, y qué buen regalo, enseñarles un camino (hay muchos) para su autoconocimiento, donde se le da mucha importancia a la consciencia y gestión de las emociones!
Dices “ Volviendo al Mindfulness su efectividad se mide por: … un mirar con distancia emociones y el eludir pensamientos desagradables…”, no es lo que promulga el MF: se invita a permitir el impacto emocional, sentirlo y reconocerlo para poderlo dejar marchar, sin apegarse a él, al igual que los pensamientos que aparezcan independientemente de si son agradables o desagradables, habiendo aprendido previamente a no juzgarlos, clasificarlos, ni categorizarlos como “malos” por ejemplo y así facilitar no evitarlo (justamente no “eludirlos”).
Enseñar MF requiere hacer mucho hincapié en el concepto de compasión (acogimiento incondicional), a uno mismo y a los demás, por lo que otro de los beneficios encontrados es un mayor desarrollo de la empatía, justo al contrario de lo que denuncias.
Espero que esta contestación (que por cierto, es la primer vez en mi vida que leo algo en un blog y también la primera que además, respondo), sirva para aclarar conceptos y enriquecernos todos , para mi ha sido muy útil conocer más vías de crecimiento personal.
Un abrazo,

Maribel Rodríguez dijo...

Querida Belén,
Muchas gracias por tus comentarios.
Trataré de responder a lo que planteas.
Lo de "considerarse moderno" obviamente no es una característica del Mindfulness, sino que me refiero a que hay personas que lo practican porque es moderno, de hecho, en algunos contextos es una moda sin que realmente se profundice en ello.
Con respecto al posicionamiento ético, también me he encontrado con personas que presumen de meditar cuya ética brilla por su ausencia, por lo que meditar y comportamiento ético no están necesariamente unidos en unos cuantos.
Al hacer alusión al origen del MF y a Buda, ya nos estamos relacionando con una tradición espiritual, y con una raíz más profunda que lleva siglos desarrollándose en contextos budistas.
Otro tema es lo de que no se persigue ningún propósito... ¿No tiene ningún propósito quién se apunta a aprender MF? ¿No hay ningún objetivo por el hecho de aprenderlo? De hecho ya me hablas de resultados en tu propia vida, así que ha servido para algo. Si hablas de que facilita el "darnos cuenta" eso en sí ya es un propósito, al igual que la idea de superar el sufrimiento. Esta es una de los puntos que alguien ha llamado "contradicción del MF".
Con respecto a que no es un tipo de meditación, pues puede ser que no, pero los expertos en meditación hablan de formas de concentración, atención, etc. que tienen mucho que ver con el MF. De hecho se habla de meditación tipo Mindfulness, que no es exactamente lo mismo que el MF.
Es cierto que muchas personas, como tú que eres psiquiatra, no vendéis el MF como la panacea, pero en muchos ambientes New Age, etc. sí.
Con respecto a lo de los "empleados estresados", hay ya voces denunciando esto, que podemos llamar un mal uso del MF y algunos artículos que han salido en la prensa (creo que de USA), lo han apuntado, porque es algo que simplemente está sucediendo, por eso lo menciono.
Tampoco he leído que el MF se combine con sugestiones positivas, pero sí lo he experimentado en un taller de MF con uno de los principales expertos en MF de nuestro país. Por ejemplo, repetir afirmaciones como "estoy tranquilo", "estoy en paz", etc. es practicar la autosugestión. De hecho, no hace mucho, una psicóloga que lleva años con el MF me decía en un curso de hipnosis que veía muchos paralelismos entre MF y ciertos procedimientos de la hipnosis. Pero es difícil ver esto si no se conoce la hipnosis.
Y cuando hablas de "efectividad" del MF, ¿no estamos de nuevo con un propósito con el MF?
Es cierto que en el MF (quizás hay que hablar de un buen uso del MF y de un mal uso), se hace alusión a la compasión, pero otra cosa es conectarla con uno mismo... Te sorprenderías de los casos de algunos practicantes de MF que son todo menos compasivos, y que incluso se han endurecido más por la práctica. Seguramente por patologías narcisistas de base o lo que sea.
Por lo demás muchas gracias por lo que comentas, que me parece muy interesante y enriquecedor. No estoy en absoluto en contra del MF, sino de un uso sesgado, parcial e irresponsable de ciertos métodos relacionados con la meditación. Por otra parte sí que me parece importante unirlo a una práctica espiritual, a un camino de autoconocimiento o a una psicoterapia.
Que sea crítica con el MF viene de muchas experiencias a lo largo de los años, en relación con la meditación. Conecté con estos temas desde los 18 años y he podido ver las luces (de las que hablas muy bien), pero también las sombras...
Por otra parte, no he pretendido hacer un texto científico, sino reflexiones "en voz alta" en las que trato de provocar el debate y la reflexión, y en tu caso lo he conseguido ;-)
Muchas gracias nuevamente y bienvenida al blog!
Un abrazo

Carmen Ruiz Flex dijo...

Hola a todos,
Muy interesante el tema propuesto, y aun mas interesante el debate de los comentarios. Mi experiencia en la vida católica y también en la meditación y más recientemente en el Mindfulness me ha llevado a tener una sola conclusión: Todos los caminos conducen a Dios, y el que cada cual elija está bien para él, sea con Santa Teresa o Mindfulness se trata de despertar la conciencia de Dios en nosotros. Amo la meditación y antes solía juzgar algunas costumbres católicas, pero luego entendí que no soy quien para juzgar, y que cada quién busca su despertar a su manera, libremente porque para eso Dios nos otorgó el libre Albedrío.
Juzga menos Ama mas!!
Un Abrazo!!

Anónimo dijo...

Me llama la atención que se hayan parado en enero los comentarios a tan interesante tema como el propuesto en el blog.
A mi lo que me preocupa no es el que alguien acuda a sesiones de mindfulness, si no que se plantea de forma general como un sustitutivo a la vivencia cristiana-católica.
Una meditación, dentro de la Iglesia, es un corto tiempo (30 min.) donde, en la tranquilidad, nos dejan pensar sobre los múltiples aspectos de la vida, que todos coinciden en el Amor. La meditación la suele dar un sacerdote y siempre se sale inquieto pero tranquilo, porque la mayor tranquilidad es saber que se está en la línea marcada por Cristo de hacer el bien, a uno mismo y a los demás.
Las técnicas alienantes, esotéricas, y subjetivistas, no aportan nada a la libertad personal y pienso que poco a sentirse mejor. Ante un padecimiento de enfermedad el que alcanza mayor paz es quien es capaz de aportarlo a la Cruz de Cristo. Y si no se tiene Fe?. Si no se tiene Fe hay que ponerse en el camino de poder tenerla, humildad y ruego a Dios. Y si no se cree en Dios?, al menos admitir que es posible su existencia = humildad. Y si no está dispuesto a admitir nada, en este caso pague un curso de mindfulness o fúmese un cigarro, lo que más placer o relajación le produzca.
Un comentario final: se critican las meditaciones católicas como alienantes porque las da un sacerdote. Curioso, las sesiones mindfulness las preside un "experto", a veces con nombre exótico y no pasa nada!,..., Objetividad!, por favor.

Meditación y Mindfulness (Atención Plena) en Madrid dijo...

Hola, el tema es interesante. Creo que como dice el Concilio, debemos aprender de la técnicas de oración orientales. No para hacer un batiburrillo de creencias, sino para aplicarlas para lograr atención, concentración y silencio interior. Ese es la idea que subyace en nuestro blog: mindfulnessyoracion.blogspot.com

Espero os interese.

Un saludo.
Bruno.

Alex Federico Armijos Roblero dijo...

Entiendo que el mindfulness es una técnica para la conciencia plena para que la mente y el cuerpo se sitúen en el aquí y ahora. Lo que plantea Santa Teresa es para hacer mejor oración. Son dos fines y dos ámbitos muy distintos. En el primero, se encuentra en el ámbito de las emociones y corporales, el segundo es en el ámbito espiritual (que no es mental ni síquico). El primero busca la reducción de sensaciones de ansiedad o estrés provocados por la obsesión por el control y el segundo es para conversar con DIOS (conocerle y descubrir qué espera de mi). Son dos ámbitos completamente distintos. No se puede usar el mindfulness para resolver todas las cosas de la vida. Y a mi modo de ver, el mindfulness al regir sobre el ámbito corporal y emocional es muy inferior a lo propuesto por Santa Teresa. Saludos

Erwin Maldonado dijo...

Excelente! Muchas gracias! Lo he difundido por mis redes.

Fer Magnano dijo...

Hice MF. Es más estudie MF. Soy instructora. O ex...y ex profe de yoga...No es malo el MF. Es una sedición de vida. Una filosofía de vida. Así como el budismo. El que se llama Cristiano...no necesita más que Dios...y encontrar la paz en el. Hay muchas prácticas cristianas donde la conexión con Dios trino...nos da lo que todos estamos en el fondo buscando...amor..paz...sentirnos abrazados en este mundo tan complicado. La técnica de MF. Es como la comida rápida. A la larga uno se cansa...da resultados rápidos! Uno en doce q bueno! Gau!pero en la mayoría de los casos se descarta porque somos occidentales. Quieren practicar MF...Es fácil...yo mande si tiempo para las 4 comidas...caminen una vez por semana descalzos sobre el pasto...a paso lento...y si se les vienen pensamientos negativos" acá es la diferencia" no los dejen pasar...abracenlos...y tengan en cuenta q puede ser una herida...en la que hay que trabajar...y no tapar...digo a do estoy bien..estoy en calma...para sanar...hay q abrir...y curar....ojo con estas terapias alternativas q nos dan pronta soluciones! Bendiciones.